Aunque me había propuesto mostraros algunos de mis jabones cada dos o tres días, a veces (o casi siempre) no somos dueñas de nuestro propio tiempo y son las mil y una circunstancias que nos rodean las que nos marcan la agenda y el calendario. Así pues como "yo soy yo y mis circunstancias", una vez tranquila y con tiempo me dispongo a mostrar una de mis primeras creaciones.
Es una jabón con base de aceite de oliva virgen, pero que esta vez ha macerado durante los preceptivos 30 días con manzanilla y con melisa, dos de esos regalos de la naturaleza . Sin embargo, en esta ocasión, las plantas trituradas también las he incorporado al aceite y junto con la arcilla verde le proporcionan un ligero efecto exfoliante, ideal para utilizarlo como desmaquillante. Además del aceite de oliva, está formulado con aceite de coco, de almendras y con manteca de mango para proporcionar suavidad e hidratación.
Este es un jabón con un gran equilibrio entre su capacidad de hidratación y de limpieza, pero sobre todo es un jabón perfecto para usar antes de dormir después de uno de esos días agotadores. Proporciona tanto al tacto como al olfato una suave sensación de relajación y calma.
Ingredientes
Oleato de manzanilla: (Macerado de manzanilla en aceite de oliva)
La manzanilla es una de las plantas que más se ha utilizado tradicionalmente para curar casi de todo. En mi infancia la odiaba. Que la niña tiene mareo "dale una manzanillita" había siempre algún adulto que aconsejara, que tiene dolor por la menstruación, pues toma manzanilla otra vez, que tienes los ojos irritados o legañas o vete tu a saber qué, pues venga manzanilla. Y lo cierto es que funcionaba, aunque confieso que sigo sin poder tomarla, pero me encanta su olor.
En esta ocasión la he escogido fundamentalmente por que en la piel causa una sensación muy calmante y relajante.
Oleato de melisa: La melisa pertenece a la misma familia botánica que el tomillo, la menta o el poleo. A simple vista puede parecer hierbabuena, pero tiene un delicado olor alimonado. En su composición, al igual que en el tomillo, encontramos timol, aunque en menor porcentaje, lo que hace de ella un suave bactericida.
Como curiosidad os diré que el agua del Carmen se elabora entre otros ingredientes con melisa.
Aceite de Almendras dulces: Este es una aceite ligero altamente hidratante, emoliente y suavizante. Tiene gran capacidad para calmar rojeces o pieles irritadas. Penetra profundamente sin cerrar el poro.
Como opinión personal os diré que si alguno utilizáis aceite después del baño (independientemente de marcas), lo cambiéis por un aceite de almendras; vuestra piel os lo agradecerá.
Manteca de Mango: Tiene propiedades hidratantes, suavizantes, emoliente y alta capacidad oxidativa que ayuda a restablecer la elasticidad en la piel.
Aceite de Oliva Virgen y Aceite de Coco: Dos aceites siempre o casi siempre presentes en mis jabones de los que ya he hablado con anterioridad.
Aceite esencial de manzanilla: Ante todo he elegido este aceite por su olor dulce y relajante, pero es que además tiene propiedades analgésica y antinflamatorias (los abuelos tenían razón).
Arcilla verde: Es rica en magnesio, ademas de silicio y potasio, entre otros componentes. Limpia la piel en profundidad. Se caracteriza por su efecto antibacteriano. Regula el exceso de grasa y aporta a la piel una agradable sensación de frescor y elasticidad.
Hace ya algunos años inicié este camino entre aceites, esencias y plantas. Y un aceite te lleva a otro, una planta a una flor o una raíz, un olor a mil posibilidades. Y aquí estoy, descubriendo, creando y fascinándome cada día más de la magia que se obtiene al unir lo que la Madre Naturaleza nos ofrece. Quiero plasmar en este blog mis experiencias y conocimiento en la elaboración de productos cosméticos naturales y que todos los que vengáis por aquí disfrutéis con ellos igual que disfruto yo.
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